PLATOS TÍPICOS
Bruselas es famosa por: la cerveza, el chocolate, las patatas fritas, los mejillones, y los waffles o gofres.
Los platos más representativos para que no os marchéis de Bruselas sin pegarle un buen bocado.
La estrella de todos los platos son los mejillones (molues), que los belgas cocinan de cientos de formas diferentes (guisados, gratinados, con salsas...) pero especialmente con patatas fritas.
Estos son algunos de los platos tradicionales de la cocina belga:
- Mejillones con patatas fritas (molues-frites): Los mejillones son el plato típico por excelencia de la cocina belga. Se sirven en raciones de 500 gramos o 1 kilo y pueden ir acompañados de diversas salsas: marinera, vino blanco, tomate o ajo son algunas de las opciones.
- La carbonnade: Carne estofada en cerveza belga y damos fe de que está realmente buena. Se trata de ternera estofada con cerveza, que precisamente gracias a ella tiene una textura muy tierna y un sabor único.
- Chicons au gratin: Endivias envueltas con jamón gratinadas con salsa de queso.
- Filet Américain: Carne picada que se sirve cruda, a veces sobre una rebanada de pan tostado.
- El stoemp, una especie de puré de patatas con verduras al que acompaña una salchicha de carne; también buenísimo. Ambos platos los encontraréis en uno de los restaurantes favoritos de Bruselas, el Fin de Siècle. Nos os marchéis sin probarlo.
- Las chicons au gratin, que son endivias envueltas con jamón y gratinadas con salsa de queso.
- La waterzooi, una sopa típica de Gante que se prepara con nata, verduras y pollo o pescado; si viajáis a Bruselas en los meses de invierno, nada mejor para entrar en calor. Es un plato típico de Gante.
- Frikandel. Digamos que es la versión belga del hot dog. Pero a diferencia de los perritos tradicionales, en este caso la salchicha está frita y no cocida, y puede servirse sola, sin pan. Se acompaña de salsa de ketchup o ketchup de curry, mayonesa y cebolla troceada.
- La mitraillette (metralleta). Patats fritas cubiertas con un montón de salsas con nombres creativos todo en una baguette con carne.
MITRAILLETTE
Si hay algo que le guste a los belgas más que freír dos veces las patatas fritas y cubrirlas con un montón de salsas con nombres creativos, es freír patatas fritas dos veces, cubrirlas con un montón de salsas con nombres creativos y meterlo todo en una baguette con carne. Esto se conoce como unamitraillette, que se traduciría directamente del francés como 'metralleta'. Esta comida en un bocadillo, que se hace con carne de salchicha o bistec y se personaliza con ensalada fresca, está disponible en todas las buenas friteries. Sustituye la baguette por un pan plano y estarás ante otra creación completamente diferente, llamada dürüm.
El Queso
Los belgas cuentan con más de 80 variedades de quesos, muchos más que los que hay en Suiza, Holanda y Francia juntos. Más que aperitivo, los quesos se toman como postre,después del plato principal. Merece la pena no venirse sin probar el vieux Hollande o Brique de Flandes.
El chocolate belga
Pero si hay un aroma que define a Bruselas (y a toda Bélgica en general) es el de chocolate. En el plano de los dulces el chocolate belga es el rey, al parecer hay más de 100 tipos de chocolate belga y la especialidad son los pralinés: bombones rellenos de almendras o avellanas confitadas en caramelo. Con decir Leónidas o Godiva es suficiente. Sobran las palabras.
Y hablando de Godiva, sus fresones bañados en chocolate son ya toda una institución y uno de los imprescindibles tras su escaparate en cualquiera de sus tiendas. La preferida por los viajeros es la situada en la Grand Place, la primera que abrió la marca en 1926.
A los más golosos se les hará la boca agua cuando vean los preciosos escaparates de las bombonerías que se reparten casi en cualquier calle de la ciudad, algunas de las más famosas: Leónidas, Guylian, Neuhaus o Jeff de Bruges.
Su inventor fue Jean Neuhaus Jr., al que, allá por el año 1912, se le ocurrió rellenar el chocolate y venderlo en forma de bombón. Una curiosidad es que la casa Neuhaus, que ahora es una de las chocolaterías más conocidas de Bélgica, empezó siendo una farmacéutica. Jean Neuhaus, el abuelo del inventor del praliné, recubría las medicinas con chocolate para que tuvieran mejor sabor. Será a su nieto al que se lo ocurriese rellenarlo con crema en lugar de fármacos.
Los gofres
"Bruselas huele a gofre". ¿No os ha pasado nunca de ir andando por la calle y que de repente os llegue un olor irresistible? Pues en Bélgica ese olor proviene de los gofres.
Os recomendamos especialmente el famoso Le Funambule, junto al Manneken Pis, donde los tenéis desde solo con azúcar (como los toman los locales) hasta con nata, frutas y siropes de todos los estilos. De todas formas, por toda la ciudad veréis camionetas donde los venden (aunque no están tan ricos y tampoco suelen ser más baratos).
El gofre es el otro símbolo dulce de Bélgica. Los hay por todas partes y son habituales a la hora del almuerzo, merienda o simplemente como un tentempié rápido y calentito. Cómo no, se acompaña de chocolate derretido, nata, azúcar... pero también se toma 'al natural', porque no necesitan nada más. Los de The Waffle Factory están riquísimos (difícil opinar lo contrario)
Los cuberdons
Y casi como golosina, los cuberdons o neuzekes, que significa 'narices' en español. Se las conoce así por su forma cónica. Son unos dulces típicos hechos con almíbar de sabor a frambuesa o regaliz negro, y son habituales en puestos callejeros que solo venden 'narices'. Y ya se han ganado el sobrenombre de bombones belgas.
Los cuberdons se elaboran con goma arábiga y almíbar, y tienen una textura muy característica, con una corteza exterior fina y crujiente que envuelve un interior blando y jugoso. Como una gominola, pero menos pegajosos.
Los venden a peso y, aunque el Cuberdon original es el de frambuesa, actualmente este dulce ha derivado hasta en 30 varientes, desde sabor a melocotón, pasando por el chocolate hasta el vodka.
SPÉCULOOS
Las spéculoos tienen también un lugar destacado entre la repostería de Bruselas. Son un tipo de galleta muy típica (sobre todo en Navidad), ultraaromatizada y especiada con canela, nuez moscada, clavo, jengibre en polvo, cardamomo y pimienta blanca, lo que les da su sabor característico. El fanatismo es tal, que incluso hay una crema para untar (como si fuera crema de cacao o de cacahuete). Los spéculoos son muy populares entre los belgas adultos, niños y cualquier viajero que tenga la suerte de conocerlos. La galleta se pone en todo tipo de cosas, desde chocolates, a helados y batidos.
Horario
Por último, recordad que en Bruselas, como en el resto de Europa, se come y se cena más temprano, por lo que estad atentos para no quedaros con el estómago vacío.
Aunque los belgas suelen comer y cenar antes que los españoles (al igual que el resto de los europeos) los horarios de los restaurantes están muy adaptados al turismo y es habitual encontrar los locales abiertos hasta la media noche, especialmente en las zonas más transitadas.
Precios
Aunque Bruselas no puede considerarse una ciudad barata, a la hora de comer es posible gastar tanto o tan poco como se quiera, desde comprar bocadillos por unos 3€ (los llaman sándwiches, los preparan al momento y son realmente grandes) hasta visitar templos gastronómicos donde el precio por comensal comienza en los 60€ por persona.
El precio medio de los menús en los restaurantes es de unos 20€ por persona, pudiendo encontrar menús de 3 platos con postre desde 10€ (¡incluso a la hora de cenar!).
Zonas
Si bien hay restaurantes por toda la ciudad, una zona que no puede pasarse por alto es la Grand Place y la calle Rue des Bouchers. Aunque ambas zonas pecan de ser excesivamente turísticas, no por ello deberían ser descartables.
En la Grand Place los restaurantes tienen precios medio-altos mientras que en Rue des Bouchers es posible encontrar locales de todos los precios, incluso menús de dos platos, postre y bebida por 12€.





